15 abril, 2018

Un día en Urdaibai: El Bosque de Oma, Ea y Elantxobe

Viernes, 30 de Marzo de 2.018

Urdaibai es un espacio natural del País Vasco muy variado y de una belleza sublime, por lo que fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1984. Aquí encontrarás hermosos paisajes verdes, pintorescos pueblos costeros y unas de las mejores playas de Vizcaya, además de mucha historia, cultura y una rica gastronomía de gran calidad.

Qué ver en Urdaibai: Bosque de Oma, Ea y Elantxobe

Ya conocíamos Bermeo, Mundaka y San Juan de Gaztelugatxe, que quizá sean los grandes iconos de esta zona de Vizcaya, así que nos apetecía descubrir otros pueblos menos conocidos, como: Ea y Elantxobe, y otro de sus lugares más emblemáticos y llamativos: el mágico Bosque de Oma.

Así que si estás en Bilbao y te apetece cambiar de aires, o bien tienes un fin de semana libre y quieres desconectar de la ciudad, y disfrutar de la naturaleza y los bellos paisajes del norte, te recomiendo visitar esta maravillosa zona de Vizcaya, que además es perfecta para ir con niños.


Bosque de Oma


Salimos de Bilbao sobre las 9.30 h, y para las 10.15 h ya estábamos en el aparcamiento del restaurante "Lezika" (aproximadamente unos 40 km), punto de partida para la visita del Bosque de Oma. Aquí puedes dejar el coche gratis, pero no es muy grande, así que te recomiendo llegar pronto, sobre todo en fechas señaladas. 



Nosotros fuimos el viernes santo, y ya había mucha gente, así que si llegamos un poco más tarde, nos hubiera costado encontrar un sitio libre. Cuando nos fuimos, vimos muchos coches aparcados en el arcén de la carretera, pero evidentemente es más cómodo y seguro dejarlo en el parking.


¿Qué es el Bosque de Oma?


El Bosque de Oma está integrado en una ruta de senderismo, por lo que el acceso al mismo es libre y gratuito. Se trata de un itinerario de pequeño recorrido, de algo menos de 7 kilómetros, incluyendo el camino de ida al bosque y el de vuelta, además del paseo por los puntos de observación de las imágenes que componen el bosque. 




En la caseta de informacion nos dijeron que para terminar todo el recorrido y la visita, se suelen emplear unas dos horas y media, pero nosotros estuvimos casi 4, y eso que no hicimos ni un descanso.




El bosque está pintado por el escultor y pintor Agustín Ibarrola, quien pretendió unir el trabajo de los ancestrales artistas del Paleolítico de la cueva de Santimamiñe, con la tendencia moderna del land-art.








Durante el recorrido podrás ver 47 imágenes pintadas en los árboles, y cada una tiene su punto de observación marcado (se trata de unas losas amarillas triangulares que hay en el suelo; cada una apunta en la dirección a la que se ha de mirar para contemplar su correspondiente imagen).









Te recomiendo consultar la web oficial del mismo antes de ir, para conocer un poquito mas sobre su autor, Agustín Ibarrola, y la corriente artística del “land art”. Desde aquí también te puedes descargar unas audioguías en tu teléfono móvil, y así llevar mejor organizada la visita del Bosque, o bien para escucharlas in situ.

Nosotros hicimos la visita por libre, únicamente siguiendo el mapa con las localizaciones de las imágenes que nos dieron en la caseta de información, pero hay algunas que cuesta un poco de ver, y me parece una idea muy interesante ir con un guía experto en el tema. Normalmente las visitas guiadas se suelen ofertar en los meses de verano, pero lo mejor es consultar antes en la web.












Igualmente el lugar nos resultó muy curioso, y nos gustó mucho, sobre todo a la peque, que la encantaba ir buscando los triángulos amarillos y ver qué imagen se podía distinguir entre los árboles, así que es una actividad muy divertida para hacer con niños.











El itinerario no está acondicionado para carritos de bebé ni sillas de ruedas. Hasta llegar a la entrada del bosque sí se pueden llevar, porque el camino está asfaltado, pero luego es imposible. Vimos una pareja que lo dejó aparcado antes de la subida, donde está el cartel de bienvenida, pero evidentemente allí no hay vigilancia ni ningún espacio cerrado o habilitado para ello.


Ubicación


Al lado del parking, subiendo unas escaleras, se encuentran la "Ermita de Santimamiñe" (“Santimamiñe baseliza”) y la caseta de información turística, donde puedes solicitar un mapa del bosque y preguntar lo que necesites.




Las coordenadas del GPS, para llegar hasta aquí son las siguientes:

En GMS: 43º 20’ 42” N / 2º 38’ 15”
En grados decimales: 43.345 Latitud, -2.6375 Longitud

Puedes ver la ubicación del aparcamiento, la ermita y el punto de información en Google maps, desde AQUÍ.

Recorrido


Hay dos caminos para llegar hasta el Bosque de Oma: uno en frente del aparcamiento, que era cuesta arriba, y otro a la izquierda del parking, que es el que nos recomendaron al ir con una niña pequeña. Desde este último hay unos 3 km hasta el bosque, y no es todo llano, así que hay que ir preparados y en forma.






El paisaje del Valle de Oma que encontrarás por el camino hasta llegar al bosque, es realmente bonito y además también verás animales, como: vacas, cabras y caballos. A unos 2 km desde el inicio del recorrido, se encuentra el pequeño poblado de Oma, donde pasa el río y hay un bonito y fotogénico puente de piedra.











Desde este pequeño poblado hasta la entrada del bosque, hay menos de 1 km.








Recomendaciones


Elegir un día de buen tiempo, y si es posible, que no haya llovido los días anteriores. Nosotros nos encontramos con muchísimo barro, por lo que había tramos en los que costaba bastante subir porque resvalaba.

Ir bien equipados de agua y algo para comer, ya que desde el aparcamiento hasta el bosque, no hay absolutamente nada para comprar ni siquiera fuentes.

Llevar buen calzado, sobre todo si ha llovido o el día está algo inestable.

Si vas con niños muy pequeños, mejor llevar una mochila portabebés, ya que en el bosque es imposible ir con sillita.

Si hace buen tiempo, te recomiendo llevar un bocata y comerlo allí mismo, ya que así puedes hacer el recorrido con más calma y disfrutar de todos los rincones que ofrece el bosque.

♥ Nuestra niña se portó como una campeona y en ningún momento se quejó, pero hasta llegar al bosque hay que andar bastante y subir alguna cuesta que otra, así que es importante ir mentalizados y sin prisas, y supongo que en días de mucho calor, tiene que costar un poquito más...






Dónde comer


Al lado del parking se encuentra el asador "Lezika", un antiguo caserío reconstruido en 1761 y convertido en restaurante años más tarde. Además de ser el punto de partida del camino para visitar el Bosque de Oma, también está muy próximo a la famosa "cueva de Santimamiñe" (unos 150 metros).



Esta cueva es todo un icono de la cultura vizcaína, y fue declarada patrimonio de la humanidad por la unesco en 2009. Aquí se pueden visitar las galerías que contienen fabulosas pinturas rupestres, y puede ser un complemento perfecto junto con la excursión al Bosque de Oma.

El entorno además es precioso, y por eso es un lugar muy solicitado para la celebración de bodas o eventos importantes. Además tiene un parque súper bonito para los niños, un jardín con un pequeño lago, y los comedores son amplios y con una decoración muy acogedora.






El menú no es barato, pero créeme que merece la pena probarlo, porque es de los mejores sitios donde hemos comido. Nosotros cogimos el menú de fin de semana, y probamos una estupenda ensalada mixta, sopa de pescado, txipirones en su tinta, pimientos rellenos (una auténtica delicatessen) y una tarta de postre que quitaba el sentido de lo buena que estaba. El precio era 27 euros por persona más IVA, y para la niña también había menú infantil.

Además las raciones son enormes, y el servicio, para la gran cantidad de gente que había (estaba completo), fue bastante rápido.

Eso sí, te recomiendo reservar, sobre todo si vas en fechas señaladas. Nosotros nada más aparcar el coche entramos a preguntar, y reservamos la mesa para las 15h, ya que nos dijeron en la caseta de información que el día anterior estuvo a rebosar de gente.

Si hace bueno, también hay una terraza fuera para tomar algo, y si no te apetece gastar mucho y el día acompaña, puedes llevarte la comida de casa, aunque en cualquier caso, bien para tu visita al bosque o cualquier pueblo de cerca, te recomiendo comer un día en este restaurante, pues seguro que no te arrepentirás.

Ea


Después de comer nos fuimos hasta Ea, donde llegamos en aproximadamente unos 15 minutos, y dejamos el coche en un parking gratuito que hay a la entrada del pueblo.




Este pequeño pueblo marinero con aire rural, te cautivará desde el minuto cero. Sus hermosos paisajes, calas y su coqueta y acogedora playa, convierten a Ea en un lugar idílico y perfecto para disfrutar en familia.

Sus casas y callejuelas se agolpan en torno al estrecho cauce del río, cruzado por pequeños puentes medievales. El núcleo urbano se fundó a raíz de la construcción del pequeño puerto por iniciativa de los vecinos de los barrios de Natxitua y bedaroa, que junto con el propio Ea, forman un único municipio.




En este pueblo se pueden visitar dos iglesias: una renacentista del siglo XVI en honor a San Juan y otra barroca del siglo XVIII, la de Santa María de Jesús.

Su calle principal: Nagusia kalea, suele ser el punto de partida para visitar el pueblo, donde encontrarás las típicas casas de la zona, alguna tienda, bares, y desde aquí podrás hacer unas fotos preciosas de su famoso puente medieval.







La calle te lleva hasta la playa, donde hay una zona de juego infantil en la arena, y también varias cafeterías con terrazas para poder tomar algo con unas vistas preciosas, mientras los niños pueden jugar tranquilamente en los columpios.









El paseo continúa hasta el diminuto puerto del puerto, ya que pese a su pequeño tamaño tamaño, Ea siempre ha sido un pueblo con una gran tradición y actividad pesquera. Muy cerca de aquí, hay unas escaleras que llevan hasta un mirador, y que sólo por sus fabulosas vistas, ¡merece la visita de este maravilloso pueblo!












Desde la zona del puerto, hay un camino que sube hasta una ermita, donde era tradición que los navegantes depositaran aquí sus ofrendas para pedir protección en sus viajes.





En la actualidad, esa costumbre se ha perdido por la pérdida de tránsito marítimo en Ea. No obstante, se conserva en buen estado, y es uno de los principales atractivos turísticos de la localidad.

Ea fue uno pueblo que nos sorprendió muchísimo, y en el que nos hubiera gustado estar más tiempo, sobre todo por la niña, que la encantó su pequeña playa y los columpios en la arena...pero se nos hacía tarde, y queríamos ver otro pueblo al que también teníamos muchas ganas, pero estoy segura que volveremos, ya que fue todo un grato descubrimiento!!!







Elantxobe 


Tan sólo unos 7 km separan Ea de Elantxobe, otro precioso y peculiar pueblo de costa, que está enclavado sobre una empinada ladera sobre la que se producen fenómenos de inestabilidad (deslizamientos de terreno; es una ladera en movimiento).



Se cree que fue en torno a 1520 cuando unos pescadores se establecieron aquí, ya que Elantxobe se encuentra bien resguardado de los vientos dominantes del noroeste por el monte Ogoño, y era un excelente puerto natural.

La vida de este pueblo está marcada por el mar. Muchos de sus habitantes fueron marineros u oficiales de mercantes. Otros se dedicaron a la construcción de barcos en los astilleros locales, aunque la gran mayoría vivieron de la pesca.

Lo más espectacular de este pueblo, es la disposición vertical de su casco urbano. Es una delicia pasear por sus estrechas callejuelas en cuesta y observar el puerto y sus impresionantes vistas desde los múltiples miradores. 






Se conservan también algunas antiguas viviendas de pescadores, con galerías acristaladas de madera y pintadas de vivos colores.

Al acercarte al pueblo, hay dos accesos muy bien diferenciados:

♥ Uno va hacia abajo, y te lleva directamente a la zona del puerto.

♥ En el otro hay un aparcamiento y un mirador maravilloso, y desde aquí hay que ir andando hasta el pueblo. Si vas con tiempo, te recomiendo totalmente coger este camino, y así poder visitar su peculiar casco urbano.

En este caso hay que ir preparados con calzado cómodo, pues en el pueblo todo son cuestas, y para bajar hasta el puerto no hay mucho problema...¡¡¡pero luego toca subir!!! Es una experiencia muy bonita, y lo que más nos gustó, fueron los diversos puntos de observación que hay repartidos en la parte alta del pueblo.








Es una maravilla asomarse a estos pequeños miradores y contemplar ese puerto tan bonito con el mar y un precioso paisaje de fondo. Nosotros además tuvimos la suerte de ver una fantástica puesta de sol, que sin duda fue la mejor manera para acabar ese día tan bonito.




En el pueblo además se puede ver una curiosa plataforma giratoria, que debido al poco espacio que hay, es la única forma que tienen los autobuses o camiones de dar la vuelta.



También puedes visitar la Iglesia de San Nicolás de Bari, creada por la cofradía de los pescadores, y cuyo interior alberga un precioso retablo barroco de madera dorado.

Justo al lado del puerto se encuentra el Cabo de Ogoño, un lugar muy habitual en las leyendas de este pueblo, ya que dicen que era el punto de encuentro de las brujas. Actualmente en ese lugar tan mítico, se encuentra la ermita de San Pedro de Atxarre.

Estaba anocheciendo ya, así que para terminar el día nos tomamos algo en una cafetería muy chula del puerto, con unas vistas de postal... Nos quedó pendiente pasear cerca del mar y ver una especie de piscina que han montado junto a los barcos, y que nos pareció muy curiosa, pero ya apenas se veía y se nos hacía tarde, ¡pero estamos seguros que volvermos a visitar Elantxobe!.



Muy cerca de aquí se encuentran las fabulosas playas de Laga y Laida, que aparecen siempre en las listas de las mejores de Vizcaya, y que os recomiendo visitar en alguna ocasión.


Sin duda esta zona de Vizcaya es de las más bonitas, y sus posibilidades son infinitas: rutas de senderismo para descubrir paisajes escondidos, ermitas e imponentes caseríos; playas para disfrutar en familia o para practicar surf, piragüismo o submarinismo; rutas para saborear su excepcional gastronomía; observación de aves, miradores y diversas experiencias para conocer la historia, cultura y paisaje del pueblo vasco...

¿No crees que son suficientes razones para venir hasta aquí?


7 comentarios:

  1. Super post Marta!!! Fijaté que no conocemos el Bosque de Oma y tampoco Ea ni Elantxobe, así que me apunto todo. Hasta los sitios para comer. Con este artículo tenemos la excursión organizada. Enhorabuena!!!

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    1. Muchísimas gracias Alicia!!! Es una zona preciosa y como no os pilla muy lejos, os animo a conocerla pronto!!!! Y el restaurante es una pasada jjjj

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  2. Nosotros estuvimos en el bosque pintado de Oma y comimos en el Lezika, recomendable al 100%. Los pueblecitos no nos dio tiempo a conocerlos, pero nos han parecido súper bonitos!!

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  3. Pedazo de post, como siempre!! Qué bien nos va a venir cuando vayamos con la peque por aquella zona, este lugar es uno de los que más ganas tengo de visitar en el país Vasco!!

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  4. Madre mía Marta, cada vez que te superas en cada artículo. IMPRESIONANTE.
    Cuando estuvimos en Navarra y País Vasco el año pasado, no lo visitamos por falta de tiempo...veo que nos equivocamos jeje

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  5. Cuando estuvimos por la zona antes de nacer la peque, nos quedó pendiente el bosque de Oma! Y tampoco conocemos esos dos pueblecitos que se les ve muy bonitos. Me han encantado los miradores! Tomo nota donde comer, aunque creo que en el País Vasco no hay sitio donde no se coma bien!

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  6. Una detallada explicación de esos paisajes maravillosos de la Costa Vasca. Conozco alguno de los lugares que mencionas y me ha encantado recordarlos. Me han gustado mucho las fotos que acompañan al texto.
    Gracias por compartir vuestro viaje.

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