08 abril, 2018

Road trip Normandía-Bretaña: Pont Aven, el pueblo de los pintores

Sábado, 12 de Agosto de 2.017

Sobre el estuario del río Aven, se encuentra uno de los lugares con más encanto de la Bretaña Francesa. Conocido como "el pueblo de los molineros" por la gran cantidad de molinos que tiene, se hizo muy popular gracias al genio de Paul Gauguin.

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Pont Aven es un lugar idílico y para los amantes del arte, una parada más que obligatoria. Sus casas de piedra, su maravilloso paseo junto al río, sus numerosas galerías de arte, sus molinos y su fotogénico puerto, convierten a este pueblo en uno de los más acogedores y bonitos de la Bretaña


En menos de medio hora llegamos desde Concarneau, y como aún era temprano, aprovechamos a desayunar tranquilamente en la cafetería de un coqueto hotel junto al puerto. El desayuno estaba muy rico y el lugar nos pareció encantador e ideal para alojarse.

Pont Aven tiene una luz especial y unos paisajes bellísimos, de ahí que haya sido elegida por muchos artistas como su residencia, y se convirtiera también en su principal fuente de inspiración.




Escuela de Pont Aven


Un día de julio de 1864, un pintor estadounidense, Bacon, que iba camino a Quimperlé desde Concarneau, hizo una parada en Pont-Aven por casualidad, y se quedó prendado de su belleza.

Después se fue a París, ya que para los artistas estadounidenses de aquella época era muy importante continuar sus estudios en la capital francesa, donde coincidió con algunos de sus amigos, como Robert Wylie y Charles Way. 

Cuando en el verano de 1865, las talleres parisinos cerraron durante las vacaciones, Wylie y Way se preguntaban dónde ir, y Bacon les aconsejó que fueran a Pont Aven.

Y entonces, Wylie aterrizó en Pont Aven. Fue tal el flechazo que tuvo con este lugar, que se quedó a vivir allí el resto de sus días (está enterrado en Pont Aven). Pero sobre todo, trajó consigo a muchos artistas americanos. Esta generación de pintores académicos, lanzó a la popularidad a Pont Aven.

Hubo una segunda generación de pintores que llegaron a Pont Aven, los impresionistas, que huyendo de la atmósfera urbana y de la revolución industrial, abandonaron París con ansias de encontrar paisajes que pintar.

Muchas pensiones, e incluso particulares, abrieron sus puertas a estos artistas. La más famosa de ellas fue la de "Gloanec". 

Hubo un tercer grupo de pintores, los cuales fundaron la "Ecole de Pont-Aven", y su líder indiscutible fue Gauguin. Cuando éste llegó en 1886 a la localidad, estaba considerado como un pintor impresionista, pero esta corriente pictórica dejó de ser suficiente para él. 

En 1888 tuvo un encuentro con el joven Émile Bernard, y de ahí nació el "sintetismo", consagrado por dos pinturas inaugurales: "Les Bretonnes dans la prairie" de Emile Bernard y "La visión tras el sermón" de Paul Gauguin. Es el nacimiento del estilo "Escuela de Pont-Aven", en la que entre muchas características, están la geometrización de la composición, la eliminación de los detalles para mantener sólo lo esencial, y la exageración de los colores.

Así, de 1886 a 1896, un grupo internacional de pintores, formaron en Bretaña, una comunidad artística que elaboró ​​una nueva fórmula pictórica al abolir las convenciones. La pintura, según la expresión de Gauguin, adquiere "el derecho de desafiar todo". Así está escuela se convirtió en la precursora de la invención del arte moderno.


Qué ver y hacer en Pont Aven 


El puerto: fue uno de los elementos esenciales en el desarrollo de Pont-Aven antes de la llegada de los artistas, aunque con la llegada del ferrocarril la actividad disminuyó.

Hoy en día es un puerto deportivo bastante protegido, donde los barcos están a salvo del mal tiempo, aunque para salir y entrar requieren de varios malabarismos debido a las mareas.




Desde el puente, a la izquierda, hay una roca grande llamada el "zueco de Gargantúa". Su forma recuerda bastante al zapato de un gigante, y se puede apreciar con la marea baja.

En el puerto se pueden alquilar canoas-kayak y también salen excursiones en barco, algo muy recomendable para hacer en verano. Más información AQUÍ.


Al final del puerto, también hay una ruta de senderismo: el sendero GR34, que transcurre a orillas del Aven durante unos 14 km.

La zona del puerto es preciosa, ya que se encuentra rodeada de unas colinas boscosas con magníficas mansiones de la "Belle Epoque", por lo que se convierte en un lugar muy popular para caminar. Aquí también hay un busto y una breve biografía de Paul Gauguin, que nosotros no dudamos en visitar.



Manoir de Lezaven: a su llegada después de los años 1865, los pintores estadounidenses trabajaron en las diferentes salas de esta mansión, y Gauguin la alquiló en 1889 y 1894. Desde las ventanas de este taller, los artistas tenían unas hermosas vistas de los valles, que les servía de gran inspiración. 


El lugar donde se sitúa el antiguo estudio es ahora propiedad privada. Es posible visitarlo, escribiendo por email a su propietario. En la oficina de turismo me dieron su dirección, pero después de tres correos sin recibir contestación, desistimos. Una pena, ya que me hacía mucho ilusión haberlo visto por dentro, y más después de las fotos que he visto 😔.
 
Si estás interesado en visitar el antiguo estudio de Gauguin, escríbeme y te doy la dirección del propietario, por si hay suerte. No obstante, la dirección de la casa es: 37 rue des Abbés Tanguy.
 
Promenade Xavier Grall: este precioso paseo peatonal discurre a lo largo del río Aven y es un auténtico remanso de paz en pleno corazón de la ciudad. Además está decorado con una hermosa colección de plantas que cambian cada estación, y son cuidadas con mucho mimo por los jardineros.



Durante el paseo verás varias pasarelas para entrar a algún restaurante o jardín privado, y antiguas escaleras de piedra para bajar al río. Aquí se encuentran los antiguos lavaderos.





El paseo lleva el nombre del poeta, escritor y periodista Xavier Grall. Es autor de numerosos textos sobre Bretaña, incluida una colección titulada "Risas y lágrimas de los Aven". Este paseo fue dedicado a él en 1985, y como homenaje hay un medallón de bronce y una estela.










Les Chaos de l’Avenen la prolongación del paseo Xavier Grall, se encuentran unos enormes bloques de granito, redondeados por la erosión de las lluvias, el viento y especialmente por la corriente del Aven. Es un lugar muy bonito y fotogénico.
 
Si lo visitas con buen tiempo, puedes subirte a las rocas, sentarte y refrescante un poco con el agua.
 
Los molinos: han marcado profundamente la decoración y la vida de la ciudad, y han sido inmortalizados por pintores en muchísimas de sus obras. En Pont Aven hubo 15 molinos, pero ahora la mayoría están destruidos o sólo queda algún vestigio.
 
Entre ellos se encuentra: "El molino de Rosmadec", que data del siglo XV y dependía, como todos los demás, de un castillo, el del marqués de Rosmadec. Cesó su actividad en el año de la muerte de Théodore Botrel en 1925. Ahora es un coqueto restaurante, y en el interior puedes admirar las dos ruedas llamadas "meule martinet" y "meule arondel".
 
Y otro muy bien conservado, y además muy céntrico, es "el molino de Grand Poulguin", que hoy se ha convertido en un restaurante-pizzeria-creperia. Todavía se puede admirar una de las muelas, dos ruedas y las válvulas. Sirvió de telón de fondo para la película: "Les galettes de Pont-Aven", de 1975.



Cada molino tiene su historia, y han sido fuente de inspiración, leyendas, conflictos y parte de la vida cotidiana de esta ciudad.

♥ Admirar sus preciosas casas de granito: En "rue des meunières", "Place Royale" y "Place Henri Delavallée" se encuentran algunas de las fachadas más hermosas de Pont Aven.





La oficina de turismo ocupa un edificio que data de 1676, y te recomiendo ir hasta allí y de paso coger algo de información.


En ambos lados del puerto, como te he comentado antes, hay unas villas hermosas que datan de principios del siglo XX, incluida la de un ex alcalde de la ciudad. Fue una de las zonas que más nos gustaron, y sus casas son realmente impresionantes.





Baños públicos: junto al puente, hay un pequeño y encantador edificio que llama mucho la atención, donde se encuentran ni más ni menos que los baños públicos. Fue construido en 1932 para este fin, y estéticamente está muy bien integrado en el paisaje.



Además desde aquí se puede acceder al río, y como a nuestra pequeña la hacía mucha ilusión tocar el agua, con bastante cuidado, porque estaba lloviendo un poco y resbalaba, fuimos a comprobar la temperatura del agua... ¡que te puedes imaginar lo fría que estaba!



Pasear y descubrir su puente y pasarelas sobre el río Aven: Al carecer de una iglesia antes de 1875, la ciudad se organizó alrededor de su puente.




El puente se encuentra en el centro de la ciudad, y de ahí surgió el nombre de Pont Aven. También hay varias pasarelas que merece la pena recorrer tranquilamente, y así poder contemplar esos paisajes que enamoraron a tantos artistas.

Pensión Gloanec (5, place Gauguin): fue el refugio de los pintores en la década de 1870, y en la actualidad es una librería especializada en libros de arte. También tiene un espacio dedicado al poeta Xavier Grall.



La posada creada por Marie-Jeanne (1839-1915) y Joseph Gloanec (1829-1906) se inauguró en 1869 y albergó a Gauguin, Bernard, Sérusier y otros artistas durante 24 años. 

Entra, cierra los ojos, e imagínate por unos instantes a estos maravillosos pintores hablando y debatiendo sobre arte en sus estancias... ¡un espacio cargado de historia y con muchas historias que contar!

Probar sus famosas galletas "Traou Mad": están hechas con mantequilla muy fina y tienen un sabor riquísimo. Esta conocida marca de bizcocherías fue fundada en 1920, y hay tres tiendas repartidas por la ciudad.



Nosotros compramos una preciosa caja de metal para tener de recuerdo, concretamente en la que se encuentra en el número 10 de place Gauguin. Del 1 de julio al 30 de agosto también es posible visitar su fábrica, y ver cómo se hacen estas famosas galletas que han llevado muy lejos el nombre de Pont Aven.

Museo de Bellas Artes: se encuentra en el "Hotel De Ville", y tiene más de 1.300 obras de artistas de la Escuela de Pont Aven, entre las que destacan el "Retrato de Marie Lagadu" de Paul sérusier y "Deux tetes de bretonnes" de Paul Gauguin. Aquí también puedes ver una exposición de fotografías de la ciudad.

Iglesia de Saint Joseph: es de estilo neogótico y fue construida en 1874, sobre las ruinas de una antigua capilla.


 Alrededores de Pont Aven 


El bosque del amor (Bois d'Amour): es un agradable paseo por el bosque siguiendo los meandros del río, y uno de los lugares con más encanto de Pont Aven. Aquí podrás descubrir los rincones que inspiraron a los pintores.



Capilla Trémalo: en su interior se custodia el "Crucifijo" de madera policromada del siglo XVII, que inspiró a Paul Gauguin para su célebre obra "El Cristo amarillo" (1889).
Gauguin sentía un gran interés por la vida y el arte religioso de los bretones.

Esta capilla ha sido también pintada por muchos otros artistas.

Está abierta todos los días de 10h a 17h  (de 10h a 18h de julio a septiembre), y la entrada es gratis.

Monumentos megalíticos: muy cerca de Pont Aven también se pueden visitar algunos menhires, como el "Kerangosquer I": monumento de 5,50 m de altura. El acceso es fácil: saliendo de Pont Aven por la rue des Abbés Tanguy, hay que girar a la derecha en el camino a Henan. En un bosquecillo a 1,4 km de la intersección, el menhir se encuentra en el lado derecho de la carretera.

"Kerangosquer II": monumento erigido cerca del anterior, en el centro de un prado ocupado por un páramo. Tiene 3.30 m de altura. 

También hay unos dólmenes en el municipio de Pont-Aven, a unos 4 km: "Kermarc o Saint Maudé", "Ker Guillotou Bihan".

Nosotros no disponíamos de mucho tiempo, así que no pudimos visitarlos, pero sí fuimos hasta Carnac, el conjunto megalítico más grande del mundo, que se encuentra como a una hora de Pont Aven, y del que os hablaré en el próximo post.




Pont Aven está llena de galerías de artes y preciosas tiendas con ricos productos locales, y todas con unos escaparates muy bien decorados y que invitan indudablemente a entrar.

Es un lugar mágico, donde la luz y sus maravillosos paisajes se juntan para formar una composición perfecta, que enamoró a pintores y que seguramente te cautivará también a ti...






Si te apasiona el arte, disfrutarás paseando por los lugares que sirvieron de inspiración a tantos artistas y que inmortalizaron en muchas de sus obras, que además podrás comprobar su localización exacta gracias a los paneles informativos.




Pont Aven parece sacada de un cuadro, y de ahí que fuera el lienzo perfecto para los pintores post-impresionistas, así que disfrútala y saboréala lentamente. Recorre todos los rincones y dedícala tiempo, por que realmente se lo merece.



7 comentarios:

  1. Me acabo de enamorar!!! Has explicado tan bien la parte artistica que te felicito enormemente!! Bravo, Bravo y Bravo!! Y las fotos, realmente preciosas, menudo escándalo de pueblo!

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  2. ¡¡No me extraña que los pintores se enamoraran de este pueblo!! ¡¡Es una cucada!! Es una pena que no os contestaran al mail para poder visitar la casa... ¿Pero luego os contestaron? ¿O nunca llegaron a contestar?
    Un abrazo

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  3. Super bonito Marta!! Ya sabes que soy una enamorada de este tipo de pueblecitos con encanto, pero ademas Pont Aven es una preciosidad. Por cierto, en esa roca yo también veo el zueco de Gargantúa ;)

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  4. Raquel (peques a bordo)10 de abril de 2018, 16:11

    Me encanta el arte y si viene de pintores franceses, todavía más. Este lugar me va a encantar.

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  5. Increíbles paisajes. Definitivamente, tenemos que conocer esta zona de la bretaña francesa!!

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  6. Qué fotos!!!, muy bueno el post!, felicidades Marta. QUé buena guía tenemos contigo!.

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  7. Que bonito!! Si creo que ya no nos puedes sorprender más con vuestro viaje, aparece este increíble lugar, entre el agua, los árboles y lo bonitas que son las casas...

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